Guerra Civil Cultural
Y mira que me dije que si volvía a escribir para el blog no sería de nada relacionado con la política o cosas parecidas, pero las promesas están para eso... para incumplirse.
Hace un par de días, en medio de un debate televisivo, surgió un término que me ha impactado y me está haciendo meditar mucho. “Guerra Civil Cultural”. Suena impactante, pero sinceramente, con meditarlo y analizarlo un poco te das cuenta de la cantidad de derivaciones que tiene el concepto, especialmente para un país como España.
Al parecer se ha publicado en un libro de reciente edición que más o menos viene a estudiar un poco el movimiento Neocon. El mismo movimiento ideológico que el anterior Presidente español se encargó de importar directamente de los Estados Unidos, de la propia fuente. Viene a sugerir que la finalidad última de este movimiento es construir una estrategia que permita la degradación moral del pensamiento liberal (como concepto estadounidense, de izquierdas para los europeos) y tratar provocar una mutación de aquellos fundamentos o juicios establecidos en la sociedad que son propios de -siempre desde la perspectiva neocon- del pensamiento liberal y que le sirven -guste o no este término- de paradigma político social vigente. Entienden que los liberales se han apropiado de la mente de “la masa” fijando conceptos tales como la igualdad racial, el dialogo para la solución de conflictos, la bondad de la solidaridad social frente a la pura mecánica del mercado, el ateísmo -o al menos el laicismo- etc... obviamente tales conceptos chocan frontalmente con los propios de los ultraconservadores. Con el tiempo se dieron cuenta de que era precisa una estrategia global de adoctrinamiento en pos de la recuperación de la superioridad moral del pensamiento neocon. Un reposicionamiento como referente moral.
La estrategia precisa una fuerte inversión de tiempo, paciencia y dinero, no ya sólo para vencer en las elecciones, que ya no resulta ser el objetivo, sino que se apunta a otro más alto y que puede permitir la perpetuación en el poder. Consiste en el empleo de una herramienta muy poderosa: El lenguaje.
Una adecuada manipulación del mismo permite generar una serie de cambios sutiles en los procesos mentales y morales de los ciudadanos -o la “masa” como cariñosamente nos he denominado- que a su vez fundan las bases del cambio o al menos comienzan el duro trabajo de zapado. Como un ejemplo, en el libro se tratan algunos conceptos como “Energía Nuclear limpia”. Obviamente, el adjetivo limpio se mete de manera imperceptible en el fondo de la mente. Parece que sirve para suavizar lo que realmente subyace. Otro ejemplo que se analiza es el de “bosques sanos”, ampliamente utilizado por George W. Bush en sus campañas electorales. En realidad el término esconde la tala masiva de bosques, porque se entiende que talando árboles se consiguen bosques sano (sic).
Sencillamente la infiltración conceptual se consigue por diferentes vías -punto en el que intervienen las ingentes cantidades de dinero al que hacía referencia-, pero sin duda al menos dos de las más relevantes son: adquisición de medios masivos de comunicación y control de los centros educativos y formativos. El campo de batalla de esta guerra civil es la mente de los ciudadanos y el trabajo consiste en ir abriéndose camino y ganando de manera muy paciente crecientes cuotas de influencia. En las universidades y centros de estudio se beca y subvenciona a aquellos profesores o aquellas cátedras que apoyen en el proceso de “Manipulación del Lenguaje”. Esta Metaherramienta de adoctrinamiento permite operar con otras herramientas como son la revisión de la historia (siempre desde el punto de vista neocon), la reinterpretación de las leyes económicas, enfrentamiento con el pensamiento laico (véanse las teorías creacionistas) mediante una visión religiosa de la vida (familia, relaciones sexuales, el prójimo…). Estás nuevas herramientas vienen acompañadas de la primera que sirve como una suerte de engrase del sistema o aporte de coherencia para el mismo. El objetivo perseguido es arrinconar cualquier otra opción de pensamiento forzándola a entrar en su degradación, negación o proscripción.
Ejemplos claros son aquellos que han llegado a España muy habituales en el partido de extrema derecha que hasta hace unos pocos años dirigió ese país. “Como todo buen español sabe…”, “Todos los ciudadanos de buena fe…”. Este y otros ejemplos de manipulación del lenguaje permiten claramente percibir que cualquiera que se encuentre fuera de ese pensamiento está degradado “es un impresentable, es un miserable (Acebes dixit)”, es un criminal o directamente el pensamiento contrario no es posible. La mecánica general busca llevar a un callejón sin salida al disidente, a un silogismo “sino piensas como yo eres un inmoral”. Puro pensamiento único.
Un adecuado engrase con recursos económicos permite formar a jóvenes en dicho pensamiento adquiriendo universidades, cadenas de radio, de televisión, diarios, páginas web, editoriales de libros… que de una manera compacta, casi monolítica, puedan mantener firme la doctrina.
Sencillamente, me gustaría seguir analizando ejemplos que se vayan dando en el día a día de esta “Guerra Civil Cultural” en la que nos encontramos inmersos.
Tiempo al tiempo.
Oremos.




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