Un principio como otro cualquiera
He vuelto.
Si soy honesto, no sé si es una buena idea. Ya han sido bastantes los energúmenos –porque, sinceramente, no tiene otro nombre ese grado de masoquismo- que me han pedido que vuelva a poner en marcha el viejo blog del Hombre Iracundo, pero para eso haría falta recuperar aquellas entradas y un poco del tono que traté de mantener. En realidad aquella fue una época concreta cuando lo de tener un blog empezaba a sonar, pero ahora es una cosa de lo más normal. Vamos, hasta el imbécil del Ynestrillas –no pongo vínculo porque me parece de mal gusto y no quiero tener nada que ver con ese trozo de carne con ojos- tiene uno que se llama “ La Batalla de las ideas” cuyo título es más grande que la capacidad del autor. La cuestión es que hay muy buenos y muy constructivos blogs dignos de seguir diariamente con el gestor de sindicación de noticias que tengáis a bien usar y por otro lado hay muchos otros que son dignos de olvidar. Ya sea por vergüenza –llamémosle pudor-, por tener sensación de aportar bien poco o por una lisa y llana falta de tiempo material. No he seguido con aquella tradición.
Mi afición por las letras se decanta más por la lectura que por la escritura. Cuando toca lo último, generalmente es para escribir textos sosos y burocráticos. Para mí escribir por escribir se empieza a transformar en un acto doloroso por:
Vagancia
Excesivo perfeccionamiento.
Sentido o sensación de insignificancia. O –lo que he denominado- “Vergüenza”.
La primera es obvia. Es mi deporte favorito. Aunque, todo hay que decirlo, hay seres humanos que me superan ampliamente y son dignos de mención especial, pero aún así, algunos, tienen hasta un blog propio. No pongo vínculos por no herir sensibilidades.
La segunda es una imperfección en mi comportamiento. En ocasiones creo que es mi mayor defecto personal y, valga la redundancia, una imperfección. Es como es: “No hago lo que siento que no estoy haciendo, o –peor aún- no voy a hacer, bien –eso siempre desde mi punto de vista, claro está-“.
La tercera es la más dura y la más complicada. Puede que a los colegas blogeros que caigáis por estas entradas os suene, pero hay más de uno que no se corta en mantener un blog que tiene tantas visitas como veces ha entrado a ver si alguien a incluido un comentario a su última entrada. Juro que es un chiste-gracia que he oído por ahí, pero que tiene que ser muy triste. Un hombre gris sólo puede hablar de temas grises. Sí, he dicho bien, me considero un hombre gris. Es maravilloso ser consciente de las realidades y asumirlas, lo pero es creerse algo que no se es y encima tratar de lucirlo. Poco más o menos que el traje del Emperador.
Coño, y además para ello hace falta un mínimo de talento.
Pero la cuestión es: ¿por qué volver?, pues la respuesta es sencilla, directa y, sobre todo, honesta…
Porque me da la gana. Porque lo anterior no tiene porque significar nada y, sobre todo, porque el acto de escribir se puede transformar en una especie de visita al excusado, donde todos somos iguales, donde –atención que va una barbaridad escatológica- nos unimos todos a un “algo” superior, donde razonamos con más claridad y, hay quien, hasta práctica la lectura. Otro acto parecido, pero puede que incluso más inútil, es el de comentar en alto, como un orate de medio pelo o un abuelito cebolleta senil, las noticias de la tele, de las webs de noticias o de la misma radio –por favor, no me escuchen a Jiménez Lozanitos, mi querido “Fegueguico”, sin estar vacunados de espanto-.
Bueno, pues eso… que he vuelto y como antaño.
Oremos…




2 Comments:
I wanted to be the first one to post a comment in your new blog.
Congratulations on your return, and good luck. We will watch your progress with interest...
Samhain.
Quieres entrar en polémica sobre gramática británica?
Cómo cojones digo que estás ansiando/deseando una mala respuesta y NO ansias una mala respuesta?
Un punto con lo de Since, pero no estoy de acuerdo con el say that to you, tanto porque no necsito usar el futuro (ni lo pretendo). y never in my whole life había oido lo de say that to you, porque suena... vamos, no me suena de nada. Será porque los perros con los que hablo no saben usar los verbos adecuadamente? un montónde carpinteros en Glasgow (entre muchos) no pueden ser buenos maestros, pero frases hechas, giros y tacos aprendes un mazo.
Anyway, thank you very much indeed.
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